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LA VERDADERA RESPUESTA
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LA VERDADERA RESPUESTA Algunos afirman que la filosofía, por ser un conocimiento meramente especulativo, está muy alejada de ser un conocimiento demostrativo. Pero vale la pena mirar un poco la historia para ver como muchas de las ciencias que hoy conocemos, un día fueron parte de ella, o al menos, nacieron de ella. Y muchos son los que hoy se preguntan ¿que le queda a la filosofía después de la separación de las ciencias experimentales? El problema es que olvidamos que la respuesta sobre el hombre, sobre el mundo y sobre Dios que nos da la filosofía, es una visión de conjunto. Mientras que, la visión dada por cualquiera de las ciencias, se basa solo en un aspecto de la realidad tomándolo como absoluto, tomando este aspecto como un todo. Nosotros podemos preguntarnos: ¿será esto lo que esta pasando con nuestra visión acerca de Dios? Comúnmente encontramos personas que no creen en Dios o poco les importa saber de Él, pero muchas de las razones que ellos dan como respuesta cuando se les cuestiona sobre esto son, casi siempre las mismas razones que yo encuentro para reafirmar y cimentar cada vez más mi propia fe. Por ejemplo: cuando muchos reniegan de la persona de Dios por que “Él olvida el mundo”, yo encuentro en ese supuesto olvido la prueba irrefutable de mi libertad, una libertad que no me limita si no que mas bien me permite hacer de mi entorno lo que yo quiera. En la historia de Grecia, donde nace la cultura occidental, se muestra una gran lucha entre la “razón” contra la “fe”, del “mito” contra el “logos” y, a partir de allí, van a desaparecer los dioses griegos, para dar lugar a un pensamiento mas racional de las cosas llamado filosofía(1). Este saber, empieza a desplazar todo el saber mítico por que considera que el conocimiento de las cosas debe ser un conocimiento más racional pero luego, en el devenir de la historia también este saber es desplazado por el conocimiento científico y así la ciencia actual pretende acabar con el conocimiento racional, cambiándolo por uno más científico. Además también ha pretendido acabar con la religión proclamando “la muerte de Dios” para hacer surgir al superhombre. Pero a lo largo de esta lucha por acabar con Él, se puede ver como el tema de Dios no ha podido ser borrado de la mente del hombre, no han podido dejar a Dios en el pasado, no han podido olvidar una verdad que, aunque a veces importe poco, es mas necesaria que cualquier lujo que podamos adquirir, una necesidad que no nace del comercio sino que nace del corazón. La nueva era, por ejemplo pretende tomar una mezcla de pensamientos filosóficos y religiosos para mostrar una nueva concepción de Dios a la cultura actual. Muestra a Dios como una energía que lo puede transformar todo. Una fuerza que no esta lejos del hombre sino dentro de él mismo. Para ellos Se pierde la noción de un Dios personal, realmente distinto y superior al mundo creado, en favor de una fuerza divina impersonal que “es todo” y que “está en todo”. Crea una nueva imagen de Dios tomando parte de las filosofías orientales y de ritos esotéricos, y además, de las grandes religiones toma todo un conglomerado de ritos y doctrinas que le ayuden a mostrar que ese “Dios” no es diferente a un alma universal que lo mueve todo por que cada una de las cosas naturales forman parte de ese Dios. Y nos dice también que esa “ENERGÍA” puede ser atraída por una simple vela de tal o cual color, o de este o aquel aroma. Inmediatamente notamos como en el corazón del hombre existe un deseo de lo infinito, un deseo que va más allá de sus propias fuerzas y que le invita a creer que hay algo más de lo que puede ver con su limitada visión. Una realidad que, aunque el hombre no la quiera reconocer por creerse un ser sofisticado y buscar las cosas fáciles que lo único que hacen es disfrazar su verdadera necesidad, está ahí sembrando en su corazón un deseo de eternidad, un deseo de infinito. El hombre posee en su interior un lugar donde tiene guardado un pedazo de su naturaleza eterna, ese lugar es el alma y ese lugar solo puede ser llenado por la eternidad; por ello siempre tendrá una insatisfacción constante hasta que no lo encuentre. Esa alma solo puede ser llenada por aquel que la creó. Por que solo para Él fue creada y, todos sabemos que cuando una cosa fue hecha para algo, no encuentra sentido si se usa para otra cosa; por eso el alma, que fue creada por Dios y para Dios no encontrará el sentido de su existencia si no es encontrándose con ese mismo Dios. Como lo dice san agustín: “Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza: grande es tu poder, y tu sabiduría no tiene medida. Y el hombre, pequeña parte de tu creación, pretende alabarte, precisamente el hombre que, revestido de su condición mortal, lleva en sí el testimonio de su pecado y el testimonio de que tú resistes a los soberbios. A pesar de todo, el hombre, pequeña parte de tu creación, quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello, haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti.”(2) Sería una mentira, entonces, decir que el hombre está alejado de Dios, cuando vemos que no han podido, a lo largo de la historia destruirlo, no han podido borrar de la mente del hombre un deseo que lo lleva a buscar a un ser trascendente en su vida, que lo lleva a buscar la razón, el por qué de su vida. Así como en la antigüedad, la filosofía pretendió desplazar el pensamiento mítico dando paso a una explicación más acertada del origen de todas las cosas y no pudo eliminarlo hasta el día de hoy; así, en la época actual se quiere sacar de la mente esa imagen de un Dios que es amor y misericordia para entregarnos una imagen distorsionada de Él. Pero nos alegra la noticia de que a Dios no es posible sacarlo de la mente del hombre por que está en su interior una necesidad de ese absoluto que es el único capaz de dar felicidad plena a nuestra alma. Y aunque muchos hoy intentan borrarlo de nuestra memoria no podrán hacerlo jamás porque Él se aseguró un lugar especial para que el hombre pueda encontrarlo, ese lugar no es otro que el corazón del hombre. Ese anhelo, podemos disfrazarlo, podemos mutilarlo buscando cosas que nos brindan un goce aparente, cosas que nunca podrán llenar nuestro corazón; pero nunca seremos capaces de arrancarlo de nuestra mente “porque muchas cosas pueden ocupar nuestro corazón pero solo Dios puede saciarlo plenamente”. Solo buscando en nuestro corazón podemos llegar al pleno conocimiento de Dios pues nosotros buscamos muchas cosas por fuera de nosotros pero no sabemos buscar dentro de nosotros mismos pues como dice el principito: “sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”(3) solo buscando con el corazón se puede encontrar lo realmente importante. Por eso muchas veces no se note el bien en medio del mal y no se noten los esfuerzos por dar a conocer a Dios, pero no por eso debemos preocuparnos por que el mundo que tanto dice que no tiene necesidad de Dios realmente en su corazón esta pidiéndolo a gritos. Queda, entonces, propuesto un reto para todos aquellos que aún creemos en Él: asegurarnos de que por nuestros actos todos aquellos que no lo conocen, lleguen a saber de Él a través nuestro. Tal vez nuestros nombres no lleguen a pisar nunca un libro de historia pero si damos a conocer a Dios a una persona ya estaremos ayudando a escribir una historia de salvación no solo nuestra si no también la de esa persona. No busques ser feliz con cosas exteriores, busca en lo profundo de tu corazón y encontrarás la respuesta a todas las preguntas de tu corazón: DIOS.
Ubeimar Antonio Ramirez. (1) En su espíritu religioso, la cultura griega, consideraba que sólo a los dioses les era posible una verdadera “sofía” (sabiduría), es decir, una posesión total de la verdad. Al hombre sólo le era posible una tendencia a la “sofía”, una aproximación, un amor a la verdad no del todo satisfecha, un “philos” de ahí salió el hombre de filo-sofía (amor a la sabiduría).
(2)
Agustín, San, confesiones 1, 1,1.
(3) Exupéry, Antoine De Saint, El principito Cap. 21
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