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¡HAGAMOS LA APUESTA POR EL SER HUMANO!
Realizado por: Cesar Augusto Gómez Gómez
Miembro del Concejo de Pastoral,
Estudiante de Psicologia
e-mail: cesaugo777@hotmail.com.

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Nuestros ancianos, a pesar de su deterioro físico, algunas veces hasta psicológico, constantemente se preguntan ¿para donde va este mundo tan loco? Aunque puede que no sean muy ilustrados, sabe que en su época se disfrutaba la vida, se vivía con más intensidad, las relaciones era mucho más profundas y significativas y se pasaba mejor con menos cosas de las que hoy en día, son dizque, “indispensables para vivir”. Un anciano se asombra con lo que esta ocurriendo, pues en su época era muy escaso, o casi, que se puede decir que no existían problemas como; trastornos alimenticios –anorexia y bulimia- depresión, estrés, suicido, toxicomanía, ludopatía, prostitución, tribus urbanas juveniles, identidad sexual desviada, etc.

Sin ser un anciano, pero repasando un poco la historia y al escuchar las historias de nuestros padres, tíos y abuelos que son generación de los años 40`y 50`, vemos que han ocurridos cambios grandísimos en nuestra forma de vivir y de concebir el mundo. ¿Qué ha producido estos cambios tan veloces en nuestra forma de vivir? Sin duda alguna el capitalismo, este sistema económico, que bajo la mascara de la libertad que profesa, busca aumentar la brecha entre ricos y pobres; pocos ricos que gobiernan el mundo y muchos pobres que somos esclavos consumidores de sus productos. Esto ha generado que el ser humano se instrumentalice cada día más y su sentido de vida este orientado a objetos y conocimientos que le garanticen cierto estatus dentro de la sociedad, por eso, es que el joven de hoy desde que nace, le toca pasar muchos horas del día lejos de su madre, de su padre o cuidadores significativos, por lo general, lo pasan con abuelas, familiares, amigos, o señoras empleadas del servicio que en muchas ocasiones no le dan el cuidado significativo que necesita un niño en los primeros años de vida y posteriormente en su periodo de adolescente.

Los padres se la pasan trabajando “porque la situación esta muy dura y un solo padre no puede llevar sola la obligación”, “la mujer también puede trabajar y realizar su sueño”, estos son algunos de los comentarios que se escucha frecuentemente. Lejos del machismo, seria fundamental que por lo menos en los primeros años de vida la mamá estuviera cerca de su hijo, después trabajar mientras su(s) hijo(s) estudia. Aparte de ello el madresolterismo esta creciendo cada día más. Pero hoy producto del discurso capitalista que nos invita, a producir para consumir y cada vez, nos crean más necesidades, nos ocupa todo el tiempo, cuando llegan los padres de familia del trabajo a la casa, están demasiado cansado para compartir con sus hijos y al otro día madruga a su trabajo y el hijo para el colegio, este circulo se repite todos los días, casi que hasta los fines de semana, porque es necesario trabajar horas extras y los pocos días libres que tiene se quedan en la cama descansando.

¿Dónde quedan los hijos? Por lo general, solos en la casa, en algunos casos acompañados de su abuela, algún familiar, amigo, o una señora del servicio, incluso solos, con muy poca o quizás ningún acompañamiento, viendo televisión, navegando en internet; medios de comunicación que implícitamente tienen un exagerado componente de consumo, de instrumentalización del sexo, relativización de los valores, en fin, la esclavitud del ser humano al consumo de las potencias. Además a los colegios en esta época de competencias les interesa más capacitar que formar, porque hay que sacar buen puntaje en el ICFES para poner o mantener el colegio en estándares de calidad, la formación personal y el sentido crítico se trabaja muy poco. Aunque estos niños son lo más afortunados, otros y son muchos a los que les toca permanecer en la calle mientras sus padres llegan, expuesto a mucho peligros, incluso algunos son explotados por sus padres u otros adultos que los ponen a trabajar. Por eso tenemos una generación de niños y adolescentes sin saber para donde va su vida, con muchos objetos y poco sentido, llenos de instrumentos, pero sin un proyecto de vida claro, sobre estimulados y desinhibidos por el sexo, pero sin afecto, con muchas teorías y religiones, pero vacíos en su espiritualidad y sin argumentos.

Un niño o adolescente con estas características esta muy débil en su formación personal, por ende, los síntomas contemporáneos como: trastornos alimenticios –anorexia y bulimia- depresión, estrés, suicido, toxicomanía, ludopatía, prostitución, tribus urbanas juveniles, identidad sexual desviada, etc. Son un reclamo que hace esta generación a esta sociedad individualista e instrumentalizadora.

¿Cuál puede ser la solución a esto? Bien, he hablado de la soledad de los niños y adolescentes, por lo tanto creo que, la mejor forma de empezar a cambiar esto es devolverle a la familia su rol, es decir, ser la primera fuente de afecto, escuela de valores y formadora de la personalidad, de la ética y de la sociedad. Los padres pueden dedicar más tiempos a los hijos, una buena forma de descansar es jugar con los hijos, dialogar con ellos y es responsabilidad y oportunidad de ellos; formarlos, ayudarles a realizar sus tareas, escucharlos, apoyarlos en sus proyectos, impulsarlos a enfrentar la vida, para que encuentren frustraciones que le ayuden a formar su carácter, enseñarles que la ética, de la manera mas sencilla, es decir lo malo es todo aquello que no permita el crecimiento mío y de las otras personas en relación. También, enseñarles a que mediten y dediquen tiempo para su reflexión personal y a utilizar los avances de la tecnología para bien, por ejemplo, el computador, la internet, la televisión por cable, los celulares etc. Bien utilizados mejoran el desarrollo, por ejemplo, existen canales de TV que son muy educativos y estimulan el desarrollo, el computador con su variedad de programas y la internet es una ventaja que nos brinda la posibilidad de encontrar información de todo el mundo y puede hacer que el aprendizaje sea más didáctico y significativo.

En el ámbito de la política, de la sociedad, de la cultura, seria un poco más complejo pensar en una solución para estos síntomas; por las ataduras que estos ámbitos tienen con las potencias mundiales. Aunque los políticos podrían hacer que los colegios formaran más el sentido critico y el área personal de los alumnos, lo mismo la cultura en todas sus manifestaciones. Podrían, también crear campañas que sensibilicen sobre los efectos negativos de la tecnología cuando se utilizan mal, campañas sobre la importancia de la educación de los hijos y de la vida familiar y programas de formación familiar. Sin embargo, y lejos del romanticismo, volviendo a la familia, se creará una generación más respetuosa con el hombre, pues si antes fue posible, que hace pensar que hoy es imposible, sin dejar de lado los cambios ocurridos.

Un ser humano que crece en un ambiente familiar y una sociedad que le brinda la posibilidad de crecer como persona, que tiene un proyecto de vida y una formación de respeto por el hombre, es un ser humano que a pesar de las dificultades vive su vida con sentido y significado, conociendo sus limitaciones y posibilidades y con cierto equilibrio y estados de normalidad.

El reto es para todos y a pesar de nuestras diferencias socioeconómicas de pensamiento, de ocupación, de creencias. Tenemos una invitación: ¡hagamos la apuesta por el ser humano!

 

Cesar Augusto Gómez Gómez..