Pascua Juvenil 2010
2. La celebración del Misterio Cristiano
Primera parte:
“AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TU CORAZÓN”.
Mandamientos dirigidos directamente a Dios.
- Amar a Dios sobre todas las cosas
El primer mandamiento nos pide:
- Creer, confiar y mar a Dios sobre todas las cosas
- Dar culto a Dios de manera tanto publica como privada.
- La virtud de la religión: Adorar a Dios, alabarle, darle gracias, hacer culto en su nombre y cumplir los votos y promesas que le hemos hecho.
Va en contra del primer mandamiento:
- Los pecados contra la fe en Dios: incredulidad, herejía, y apostasía.
- Los pecados contra la confianza en Dios: la desesperación y la presunción.
- Los pecados contra el amor a Dios: la indiferencia, la ingratitud, la tibieza, la pereza espiritual, y el odio a Dios.
“Yo Yahvé, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto,
de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses
delante de mi. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo
que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay debajo de la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postraras ante ellas ni darás culto…” (Ex 20, 2-5)
- No tomarás el nombre de Dios en Vano.
El segundo mandamiento nos pide:
- Reconocer la suprema santidad de Dios que esta contenida en su nombre.
- Respetar el nombre de Dios y todo lo que esta relacionado con Él como, por ejemplo, las cosas sagradas.
- Nos exige respetar las promesas en nombre de Dios y los juramentos que son legítimos.
- Dar testimonio del nombre del Señor confesando la fe sin temor.
Va en contra del segundo mandamiento:
- Todo el uso inconveniente del nombre de Dios.
- La blasfemia, es decir, usar de manera injuriosa el nombre de Dios, de cristo, de la virgen o de los santos.
- El juramento falso que invoca a Dios como testigo de una mentira.
- Todo uso innecesario del nombre de Dios.
En el bautismo, la iglesia da un nombre al cristiano. Dios llama a cada uno por su nombre. Los padres, los padrinos y los párrocos, deben procurar que se de un nombre cristiano al que es bautizado. El patrocinio de un santo ofrece un modelo de caridad y asegura su intercesión.
El cristiano comienza sus oraciones en el nombre del padre del hijo y del Espíritu Santo.
El tercer mandamiento nos pide:
- Dedicar al descanso los domingos y los días de fiesta y consagrarlos al servicio de Dios.
- El sentido de estos días de fiesta es recordar la obre creadora de Dios y su acción salvífica a favor de los hombres y oponerse a la servidumbre del trabajo y el culto al dinero.
- Guardar los días del precepto participando en la celebración Eucarística a no ser que estemos impedidos por razones justas.
Va en contra del tercer mandamiento:
- Descuidar los días de precepto y dedicarlos solo al trabajo.
- Ignorar la acción salvadora de Dios.
- Faltar a nuestros deberes comunitarios, dejando de profesar públicamente nuestra fe.
- Muchos piensan que no es necesario “ir a Misa”, esta es una falta contra la integridad de nuestra vida cristiana que nos exige amar a Dios sobre todas las cosas.
Domingo: el día de resurrección, la nueva creación.
La celebración Eucarística del domingo, tiene un papel principalísimo en la vida de la iglesia.
El domingo es el día de gracia; es para cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa.
Segunda parte:
“... Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO”.
Mandamientos dirigidos directamente a los demás y a ti mismo.
- Honrarás a tu Padre y a tu Madre.
El cuarto mandamiento nos pide:
- Honrar y respetar a nuestros Padres, y a los que Dios reviste de autoridad para nuestro bien. A ellos debemos la vida y la educación en la fe.
- Los hijos deben a sus Padres respeto, gratitud, justa obediencia y ayuda material y moral en los años de vejez y de enfermedad.
- Los padres por su parte, deben educar a sus hijos en la fe, la oración y las virtudes.
- También los cristianos tenemos deberes para con las autoridades civiles.
Va en contra del cuarto mandamiento:
- El olvido, irrespeto y desacatamiento de nuestros Padres.
- Desoír los buenos consejos que ellos nos brinden.
- Abandonarlos cuando están en situaciones difíciles y nosotros tenemos posibilidad de ayudarlos.
- No cooperar con la autoridad civil, cuando ésta actúa en bien de la sociedad.
“La salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar (GS 47)”.
Los padres son los primeros responsables en la educación de sus hijos en la fe.
El quinto mandamiento nos pide:
- Respetar, conservar y amar la vida humana desde su concepción hasta la muerte.
- Respeto hacia la dignidad que tiene todo ser humano por ser imagen y semejanza de Dios (respeto de su alma, respeto de la salud, respeto de la integridad corporal , respeto en la investigación científica, respeto de los muertos).
- La defensa de la paz.
Va en contra del quinto mandamiento:
- El homicidio voluntario, el aborto, la eutanasia, el suicidio.
- El escándalo, el uso de droga, el terrorismo, la tortura, el secuestro, la mutilación, investigaciones contrarias a la dignidad de las personas y a la ley moral.
- La ira, la cólera contra los hermanos, la guerra, la carrera armamentista...
“La vida humana es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde el comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser inocente (Donum vitae 5)
- No cometerás actos impuros.
El sexto mandamiento nos pide:
- Vivir la sexualidad humana, que es un don de Dios, regulándola por la virtud de la castidad.
- La castidad es una virtud moral, por la cual la persona integra la sexualidad en su propia persona y evita todo comportamiento que la pueda lesionar.
- Todos los cristianos debemos ser castos según nuestro estado de vida.
- En el campo matrimonial, ordenar la sexualidad humana al bien de la familia y a la transmisión de la vida (Significado unitivo y procreativo).
- La paternidad- maternidad responsable.
Va en contra del sexto mandamiento:
- Los pecados contra la castidad: la lujuria, la masturbación, la fornicación, la prostitución, la pornografía, la violación y las prácticas homosexuales.
- Los pecados contra el amor conyugal: el adulterio, el divorcio, la poligamia, el incesto, el abuso sexual y la unión libre.
- El “control natal” por medios que destruyen o atentan la vida matrimonial o la vida del hijo, fruto de la unión conyugal.
“Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal y de amor. Creándola a su imagen... Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión” (FC 11).
El séptimo mandamiento nos pide:
- Justicia y caridad en la gestión de lo bienes terrenos y de los frutos del trabajo de los hombres.
- Con miras al bien común, respeto del destino universal de los bienes y del derecho a la propiedad privada.
- Caridad fraterna.
- Trabajar con empeño, continuar la obra de la creación en beneficio de todos.
- El amor a los pobres.
Va en contra del séptimo mandamiento:
- Tomar y retener el bien del prójimo injustamente o perjudicar de cualquier manera a los hermanos en sus bienes.
- El robo, el fraude fiscal, el incumplimiento de los contratos, la falsificación, el despilfarro, el daño voluntario a los bienes públicos y cualquier acto voluntario que lleve a esclavizar a otros seres humanos.
“El hombre, al servirse de los bienes temporales, debe considerar las cosas externas que posee legítimamente no sólo como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que han de aprovechar no sólo a él, sino a también a los demás” (GS 69).
- No dirás falso testimonio ni mentirás.
El octavo mandamiento nos pide:
- Decir siempre la verdad.
- Dar testimonio de la fe.
- El martirio es el supremo testimonio de la verdad.
- El recto uso de la palabra, teniendo en cuenta: el derecho a la comunicación, el derecho de la vida privada, el bien común
- El respeto de la reputación y del honor de las personas.
- Saber guardar los secretos profesionales. Respeto por el sigilo sacramental.
- El recto uso de los medios de comunicación.
Va en contra del octavo mandamiento:
- Toda forma de mentira.
- El falso testimonio, el juicio temerario, la maledicencia, la calumnia, los chismes, la adulación y la manipulación.
- Toda actitud o palabra que dañe la fama o la reputación de los hermanos.
- La incoherencia en la vida cristiana.
- Ocultar nuestra fe. Avergonzarnos de das testimonio del Señor.
- Revelar los secretos que estamos obligados a guardar.
“Este precepto moral deriva de la vocación del pueblo santo a ser testigo de Dios, que es y que quiere la verdad... la verdad como rectitud de la acción y de la palabra humana, tiene por nombre veracidad, sinceridad o franqueza” (CIC 2464.2468).
- No consentirás actos impuros.
El noveno mandamiento nos pide:
- Pureza de corazón para ver todas las cosas según Dios.
- Considerar nuestro cuerpo y el de los demás como templo del Espíritu Santo y manifestación de la bellaza divina.
- Acudir a la oración, la vivencia de la castidad, la pureza de mirada y de intención, para ser puro de corazón y vencer la concupiscencia de la carne.
- Practicar el pudor, es decir, la virtud por la que preservamos la intimidad de las personas, protegemos el misterio del amor y ordenamos nuestras miradas, gestos y palabras.
Va en contra del noveno mandamiento:
- La permisividad en las costumbres.
- No poner los medios necesarios para lograr la pureza de corazón.
- La indiscreción en gestos, palabras y maneras de presentarse ante los demás.
- Acudir a sitios, ver espectáculos que atentan contra el control de nuestras pasiones.
“La buena nueva de Cristo renueva continuamente la vida y la cultura del hombre caído; combate y elimina los errores y males que brotan de la seducción, siempre amenazadora, del pecado; purifica y eleva sin cesar las costumbres de los pueblos; con las riquezas de los alto fecunda, consolida, completa y restaura en Cristo, como desde dentro , las bellezas espirituales de cada pueblo o edad” (GS 58).
- No codiciarás los bienes ajenos.
El décimo mandamiento nos pide:
- vivir en espíritu todos los mandamientos de la ley de Dios, porque es en el corazón donde nos encontramos con Él, no en la materialidad de la letra. Este mandamiento se refiere a la intención del corazón.
- Alegrarnos con el bien del prójimo.
- Orientación recta de todos nuestros deseos e intenciones.
- La pobreza de corazón: desprendimiento y despego de las riquezas materiales.
- Practicar la benevolencia, la humildad y la confianza en Dios.
Va en contra del décimo mandamiento:
- La codicia del bien ajeno y el deseo desordenado de riquezas y poder.
- La envidia: tristeza que se experimenta ante el bien del prójimo y el deseo desordenado de apropiárselo o acabar con él.
- Querer cumplir los mandamientos únicamente como las obligaciones y no con todo el corazón.
- Amontonar cosas para nosotros mismos, olvidándonos de las necesidades de los demás.
“Los fieles cristianos han crucificado la carne con sus pasiones y sus concupiscencias (Ga 5,24); son guiados por el espíritu y siguen los deseos del espíritu”.
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